Estrategia para descifrar códigos en pocos intentos
La mejor jugada no siempre es la que más se parece a la solución, sino la que más información consigue.
Abre con variedad
Una primera combinación con cuatro colores distintos permite medir rápidamente cuántos están presentes. Si la respuesta es cero, eliminas esos cuatro colores de golpe. Si hay varios aciertos, ya tienes una base útil para estudiar sus posiciones.
Cambia pocas cosas cada vez
Compara intentos controlados. Si sustituyes un solo color y la suma de pistas aumenta, el nuevo color aporta algo; si disminuye, el retirado formaba parte del código. Cambiar las cuatro posiciones a la vez hace más difícil atribuir el cambio a una decisión concreta.
Separa color y posición
Primero intenta averiguar qué colores aparecen y cuántas veces. Después ordénalos. Cuando conozcas los cuatro elementos, las pistas verdes se convierten en una herramienta para probar permutaciones sin añadir colores nuevos.
No olvides las repeticiones
Que un color esté presente no implica que aparezca una sola vez. Prueba duplicados cuando las pistas acumuladas no puedan explicarse con cuatro colores diferentes. Anota mentalmente límites mínimos y máximos para cada color.
Usa también las jugadas incompatibles
Cada intento previo impone una condición: cualquier solución posible debe producir exactamente las mismas pistas frente a esa jugada. Antes de enviar un intento, comprueba que no contradice una pista anterior. Este filtro evita muchas jugadas desperdiciadas.